Un perro atacó a su hijo de 4 años y luchó para salvarlo mientras sostenía a su bebé en brazos: “Lo mordió en la cabeza”

Una familia estaba a punto de irse de viaje a un parque de diversiones para celebrar el cumpleaños de su hijo de cuatro años. Justo antes de salir, el niño empezó a gritar desesperado en el jardín de la casa. Cuando su padre salió vio una escena aterradora: un perro tenía los dientes clavados en la cabeza de su hijo.

Jason Gooders, de 36 años, residente de Sutton, Londres, habló por primera vez del ataque, en diálogo con el periódico británico The Sun. “Noah estaba emocionado por su viaje de cumpleaños a Chessington World of Adventures. Salió corriendo por la puerta trasera hacia nuestro auto y oí ladridos y gritos“, narró.

“Fui de inmediato al patio y lo vi boca abajo en la tierra del jardín y al mastín marrón encima de él”, reveló. “Lo había atacado por detrás y él había caído hacia adelante. Otro perro negro estaba de pie junto a los pies de Noah, como si estuviese protegiendo al mastín mientras lo atacaba, como si trabajaran juntos”, manifestó.

“Lo mordió en la cabeza. Podía ver sus dientes clavados en su cabeza mientras lo sujetaba con sus patas sobre sus hombros. Pensé que estaba muerto. Es la peor pesadilla de cualquier padre. Esa imagen todavía me persigue cada vez que cierro los ojos”, dijo consternado.

Sin pensarlo, se abalanzó sobre los perros mientras sostenía en sus brazos a su otra hija de un año. “La sostuve como si fuera una pelota de rugby en mi brazo izquierdo, ya que no tuve tiempo de soltarla”, reveló.

“Le quité de encima al perro marrón como pude. En ese momento salió mi pareja, Charlotte, agarré a Noah por el cuello de la camisa, lo lancé hacia Charlotte y le dije: ‘Vuelve adentro ahora mismo'”, contó.

El niño atacado no podía caminar, así que su madre lo arrastró hacia adentro de la casa. “Me puse de pie rápidamente, no estaba mirando a los perros y uno de ellos me mordió en la parte superior de la pierna y en el trasero, rasgándome los pantalones cortos”, relató.

Un perro atacó a su hijo de 4 años y luchó para salvarlo mientras sostenía a su bebé en brazos: “Lo mordió en la cabeza”

Los dientes le perforaron la piel y el músculo. “Me dolió, pero la adrenalina me recorría el cuerpo. Grité muy fuerte y por fin salieron corriendo”, explicó.

La mamá de Noah, Charlotte Fordham, declaró a The Sun: “Si Jason no hubiera salido, mi hijo no estaría aquí ahora. Estoy muy agradecida, no sé qué habría hecho si él no hubiera estado”.

Corrieron al hospital y el niño entró a cirugía de emergencia

Tras el ataque, Jason corrió de vuelta a su casa con su hija aún en brazos y cerró la puerta con llave tras de sí. “Los perros saltaban a la puerta casi como si les hubiéramos quitado la cena”, manifestó.

“Entonces miré a mi alrededor y solo había sangre por todas partes. Le habían arrancado tejido y carne del cráneo a Noah. Le dije a Charlotte que no iba a esperar una ambulancia, salí corriendo hacia mi coche con él en mis hombros, lo abroché y conduje hasta el hospital”, relató.

“Entré directamente al estacionamiento y corrí hacia pediatría; ni siquiera cerré el auto con llave, dejé la llave dentro. Arranqué la puerta de sus bisagras en pediatría porque estaba cerrada con llave, y el personal me miró asustado, pero vieron la sangre que cubría a Noah y vinieron enseguida”, continuó.

El niño fue tratado inicialmente en el Hospital St. Helier, en Sutton, pero posteriormente fue trasladado al Hospital St. George para ser operado. Afortunadamente tuvo una buena recuperación y durante toda su estadía el personal le hizo regalos de cumpleaños.

Noah durante su internación tras el ataque. Foto: Facebook/Jason Gooders

Un cirujano plástico del hospital les dijo que la mordedura había llegado hasta el cráneo de Noah. En su declaración como víctima ante el Tribunal de Magistrados de Croydon, Charlotte comentó: “Me dijeron que si la mordedura hubiera sido unos centímetros más abajo, mi hijo podría haber muerto”.

La sentencia contra el dueño del perro

El dueño del animal, Shae Wright, fue acusado de estar a cargo de un perro fuera de control tras el ataque. El proceso judicial duró casi un año y en agosto último fue absuelto por el Tribunal de Magistrados de Croydon, con una orden de servicio comunitario de 18 meses.

Se le ordenó además realizar 200 horas de trabajo no remunerado y pagar a la familia Gooders 1.000 libras esterlinas (1.350 dólares) en concepto de indemnización.

Jason manifestó su desacuerdo con la sentencia y su preocupación porque no le prohibieron tener animales. “La fiscalía nos decepcionó. Mi hijo casi muere y es como si simplemente hubieran dicho: ‘Ah, todavía está vivo, no pasa nada'”, argumentó.

Noah durante su recuperación, junto a sus padres, Charlotte y Jason Gooders. Foto: Instagram @stgeorges_playteam

“Sabíamos que algo iba a pasar con estos perros. Me preocupa que haya otro ataque, ya que todavía tiene permiso para tenerlos. Incluso le saqué una foto a uno de los perros sin correa días antes del ataque”, manifestó Charlotte.

A pesar de las súplicas de la familia, la fiscalía no solicitó una orden de inhabilitación para prohibir que Wright tenga perros en el futuro. El tribunal escuchó que el dueño llevó al perro, llamado Smash, para que le practicaran la eutanasia después del ataque.

Robert Katz, abogado defensor, afirmó que Wright demostró “empatía y compasión ante la situación y asumió la responsabilidad”, apartando a los perros después de lo sucedido.

“Se trató de un incidente fortuito que no se pudo haber previsto”, dijo Katz y aseguró que su cliente abandonó la zona tras el ataque. La policía devolvió a Wright el segundo perro implicado.

El impacto psicológico en Noah, que ahora tiene cinco años, aún persiste. “Está extremadamente ansioso. Ya no quiere estar solo. Pregunta por los perros todo el tiempo, él cree que están en una cárcel para perros, pero le preocupa que puedan romper los barrotes e intentar atraparlo a él”, confesó su madre.

El hermano mayor de Noah, de siete años, también tiene pesadillas en las que lo persiguen. “Le dijo a su abuela que está muy contento de que Noah no se haya ido al cielo”, expresó Charlotte, quien animó a la comunidad a que donen juguetes al hospital St. George -en Instagram @stgeorges_playteam- para que otros niños internados reciban regalos durante su estadía.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior

Adbloquer detectado

Nuestro sitio se mantiene gracias a nuestros sponsors locales, por favor permite que se visualicen en el navegador ♥